La fe no es una paz domesticada
o pena de una fábula sombría
rezar sin convicción la letanía
es como amanecer sin madrugada
Con esta estrategia envenenada
que salta del placer a la alegría
tu lengua miel retoza con la mía
en besos de nostalgia acomplejada
Hay una eternidad intrascendente
en este instante de melancolía
que quiebra la razón incompetente
Cantar con vocación la melodía
con versos de ocasión grandilocuente
tal vez sea verdad nuestra utopía

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