Tus dardos de veneno putrefacto
mancillan mi retrato con la historia
quizás sea el olvido en la memoria
tal vez la consecuencia de tus actos
Así como morir estupefacto
en este mar de tumbas de la gloria
y nunca más ya ver crecer la escoria
sentirse a pedazos pero intacto
Entonces pernoctar al descubierto
sin más que susurrar a la alegría
los sueños de quien duerme bien despierto
Cantar a viva voz la melodía
con libros tan cerrados como abiertos
y no buscar la fe sin rebeldía
