La savia efervescente de tu vida
transita sin premura y sin demora
no sabe de minutos o de horas
recuerda mucho más de lo que olvida
Matas al nicromante y al suicida
con tu paz natural devoradora
blasfemas sin saberlo mientras lloras
escapas serpenteando la salida
Alimento del soberbio Orinoco
indómito, insumiso, día a día
sin mayor pretensión y poco a poco
Pero en tu petulante rebeldía
naciente por más que yo desemboco
descubro la verdad de lo que había

No hay comentarios:
Publicar un comentario