Las letras nunca surgen de la nada
claudican a las risas y el lamento
lo mágico ya sabe del tormento
lo real de la memoria adulterada
Con esa sencillez inmaculada
que sale a pulular en lo que siento
tus libros pues navegan con el viento
mi fe con una paz resucitada
Colombia y Macondo como un sueño
los versos yo nunca me los acabo
en este tararear del que soy dueño
Durmiendo a la sombra del guayabo
con cien años de letras y de empeño
sumado a la esperanza con El Gabo

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