Las fértiles remesas de tu alma
de indócil e insumisa inocencia
no saben combatir con mi demencia
se rinden ante el caos de la calma
Quizás acurrucarme en una palma
quizás no claudicar a tu presencia
haría que venciese la impotencia
o rezo la oración que nos ensalma
Tus besos de inocencia cercenada
que asfixian un recuerdo desarmado
ilustran esta fe resucitada
Pero este corazón inmaculado
venera tu piedad descolocada
en esta convicción de estar almado

No hay comentarios:
Publicar un comentario