martes, 11 de febrero de 2014

Almado





















Las fértiles remesas de tu alma
de indócil e insumisa inocencia
no saben combatir con mi demencia
se rinden ante el caos de la calma

Quizás acurrucarme en una palma
quizás no claudicar a tu presencia
haría que venciese la impotencia
o rezo la oración que nos ensalma

Tus besos de inocencia cercenada
que asfixian un recuerdo desarmado
ilustran esta fe resucitada

Pero este corazón inmaculado
venera tu piedad descolocada
en esta convicción de estar almado

No hay comentarios:

Publicar un comentario