miércoles, 12 de diciembre de 2012

Tormenta














Hay tiempos que no saben de tormentas
relámpagos que apagan al fulgor
ocasos sin crepúsculos no tientan
un fuego que no congela al calor

Los gritos que braman en el sesenta
tienen eco en el claro de mi voz
suplican que no cese la tormenta
hacen vida en este pueblo feroz

Caminar en mitad de la tormenta
regala a mi óleo su color
es vida es sentir lo que se sienta
es un paso que sabe lo que pasó

Ingerir el semen de la tormenta
y preñarnos en esta revolución

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